Atención especializada en urología, uro-oncología, endourología y cirugía mínimamente invasiva para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de próstata, riñón, vejiga y vías urinarias.
Urólogo certificado con formación de alta especialidad en laparoscopía avanzada y cirugía robótica. Su práctica médica está enfocada en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de próstata, riñón, vejiga, vías urinarias y salud masculina.
Más que tratar síntomas, el objetivo es entender la causa.
Cada valoración busca identificar el origen real del problema para definir el tratamiento más adecuado, ya sea mediante manejo médico, seguimiento, endourología, laparoscopía o cirugía robótica en casos seleccionados.
Áreas de enfoque
Uro-oncología
Cirugía robótica urológica
Endourología y piedras en riñón
Próstata y salud masculina
Vejiga y síntomas urinarios
UBICACIÓN CONSULTORIO.
Hospital Angeles Pedregal, Torre III, Camino Sta. Teresa 1055-piso 7, consultorio 789
Padecimientos urológicos más frecuentes
Diagnóstico y manejo de cáncer en el sistema urinario
Cáncer de riñón
Cáncer de uréter y vejiga
Cáncer de próstata
Manejo de los cálculos o piedras en riñones, uréter o vejiga.
fragmentación de cálculo (piedras) con láser
Dificultad en el chorro al orinar
Crecimiento prostático
Estenosis de uretra
Incontinencia
Salud sexual masculina
Infertilidad
Control de paternidad (vasectomía)
Función eréctil
Eyaculación precoz
Consultorio
Preguntas frecuentes
General
Debes acudir al urólogo si presentas ardor al orinar, sangre en la orina, dolor en espalda baja o costado, infecciones urinarias recurrentes, dificultad para vaciar la vejiga, disminución del chorro urinario, dolor testicular, cambios en la función sexual o molestias relacionadas con la próstata.
También es recomendable una valoración preventiva a partir de los 40 años si tienes antecedentes familiares de cáncer de próstata, y a partir de los 50 años aunque no tengas síntomas.
La sangre en la orina, también llamada hematuria, no debe normalizarse, aunque aparezca una sola vez o no cause dolor.
Puede estar relacionada con infecciones urinarias, piedras en riñón, inflamación, crecimiento prostático o enfermedades más delicadas como tumores en vías urinarias, vejiga, riñón o próstata.
La causa no se puede saber solo viendo el color de la orina. Se requiere valoración médica y, según el caso, estudios de orina, ultrasonido, tomografía o cistoscopía.
Las piedras en el riñón pueden causar dolor intenso en la espalda baja o costado, dolor que se corre hacia abdomen o ingle, náusea, vómito, sangre en la orina, ardor al orinar, urgencia urinaria o infecciones recurrentes.
No todas las piedras se tratan igual. El tratamiento depende del tamaño, ubicación, síntomas y riesgo de obstrucción o infección.
El objetivo no es solo quitar el dolor, sino entender por qué se formó la piedra para reducir el riesgo de que vuelva a aparecer.
Tener el PSA alto no significa automáticamente cáncer de próstata, pero sí es una señal que debe estudiarse.
El PSA puede elevarse por crecimiento prostático benigno, inflamación de la próstata, infecciones, manipulación reciente o cáncer de próstata. Por eso, el resultado debe interpretarse junto con la edad, antecedentes familiares, síntomas, exploración física y otros estudios si son necesarios.
Tomar decisiones solo por un número puede llevar a errores. Lo correcto es valorar el riesgo completo.
No. Un diagnóstico positivo de cáncer de próstata no siempre significa cirugía inmediata.
El tratamiento depende del nivel de PSA, resultado de biopsia, Gleason o grupo de grado, etapa de la enfermedad, edad, estado general del paciente y riesgo real de progresión.
En algunos casos de bajo riesgo puede considerarse vigilancia activa con seguimiento estrecho. En otros casos puede requerirse cirugía, radioterapia u otro tratamiento según la condición del paciente.
La clave es no tomar decisiones a ciegas. Primero hay que entender bien el diagnóstico y las opciones disponibles.